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FLEXIBILIDAD LABORAL (como mala palabra) y OPORTUNISMO DECLARATIVO

Es menester que maduremos. O que le cambiemos el nombre a la “flexibilidad laboral” que constituye una terminología que se descalifica a si misma.

Debemos de dejar de creer que el hecho de ser abogados laboralistas nos pone a la vanguardia en la defensa a ultranza de los derechos de los trabajadores y que nuestra función social es inmejorable e irremplazable.

Todos trabajamos para ganar dinero. O la función social del médico oncólogo es más loable que la del psiquiatra o la del oculista?. Definitivamente no. La inclinación es mayormente académica, por gustos o hasta por herencia. Y por los mismos motivos uno se hace laboralista, administrativista o penalista. No nos engañemos. Y no es que no nos importa lo que hacemos, simplemente defendemos a nuestros clientes con el fin de que ellos consigan efectivizar sus reclamos y así, poder vivir honestamente de nuestra profesión. Nada más. (Y nada menos)

FLEXIBILIDAD significa en el campo laboral una política normativa dirigida a la creación de una regulación laboral menos rígida y acorde con las necesidades de la producción. Y en la medida que existan controles estatales concretos en materia de política laboral, regular el trabajo para optimizar el sistema productivo no debería ser una ecuación peyorativa. Hasta Gandhi consideraba dignos de respeto a aquellos capaces de “generar bienes y trabajo para otros”. Pero claro, hay que evitar abusos y para ello hay que ejercer un contralor eficiente. Y lo cierto es que como éste contralor falla la mayoría de las veces, nos conformamos con asirnos de una legislación laboral que torna dificultosa por demás la vida del productor o emprendedor.

NI LO UNO NI LO OTRO. No es admisible, por ejemplo, que un trabajador de la industria de la construcción, luego de 5 años de antigüedad, sea despedido o renuncie, le devuelvan la libreta de fondo de desempleo, vaya al banco y cobre $ 2.500.- O que una trabajadora del servicio doméstico carezca de los derechos mínimos que merece una persona que trabaja en una casa ajena y con grandes responsabilidades y que cuando se enferma o es despedida cobre poco y nada. O un trabajador rural… ni hablemos.

Pero tampoco resulta justo ni equitativo que en nuestro país, con la escasez de controles públicos que hay, un obrero, que ha trabajado un año para una empresa, por ejemplo 5 meses en negro y 7 en blanco, reclame y gane sumas de entre $ 50.000.- o $ 70.000.- o  -he visto de más- en un juicio.

La existencia misma de ésas posibilidades, LAS UNAS Y LAS OTRAS es inaudita y tremendamente injusta y hace que se contrate desaprensivamente al trabajador doméstico y se tenga “miedo” de contratar operarios o empleados para un comercio. Pues no son todos multinacionales.

Algo entonces no funciona y entonces. Los abogados no somos –aunque quisiéramos- ni Soros, ni Robin Hood.

Y NO HAY NADA DE MALO en que los empresarios demanden mercados de trabajo más flexibles, menos restrictivos, menos costos, lo que tal vez, solo tal vez, genere más oportunidades laborales, ni por supuesto, que los trabajadores reclamen mayores ingresos y mayor protección del empleo.

FLEXIBILIDAD Y SEGURIDAD. Un equilibrio sensato y justo entre flexibilidad y seguridad laboral nos arrima al modelo danés de FLEXIGURIDAD (*). Una legítima forma de combinar competitividad y cohesión social. Este concepto no presupone que solo la flexibilización conducirá a más empleo y un mejor funcionamiento en los mercados de trabajo. Flexibilidad y seguridad no son excluyentes. Son y se deben complementar. Los mercados de trabajo modernos dan cuenta de la existencia de empleadores con interés en mantener relaciones de trabajo estables.

No hay duda de ello. Eso sucede…pero no en la Argentina de hoy.

Así como los abogados trabajamos para vivir, los políticos trabajan para ganar… votos y elecciones.

BIEN. Podemos cambiarle de nombre. No le llamemos flexibilidad laboral. No se. Pero debemos hacer algo porque esto así no está funcionando.

Ya hemos tenido seis meses de paritarias “luchando por los derechos e intereses de los trabajadores” y la inflación prácticamente nos dejó donde estábamos.

(*) “El Nuevo Escenario Laboral Latinoamericano” Jügen Weller

Hasta pronto

Gabriel Figueroa

Manager Laboral

  • Negocie y Gestione con éxito conflictos laborales


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    Ciudad Autónoma de Buenos Aires

    Teléfonos: 4811-7499/3491
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